Buscando apoyo

Este es un proceso para hacer en compañía, no te quedes sol@ sin comprender que te sucede, busca ayuda, habla, pregunta, pero sobre todo, ÁMATE ¡¡

miércoles, 23 de septiembre de 2009

El acto imaginario

Quiero ampliar el ejercicio de la alimentación integral: Vale la pena, porque es recuperar la capacidad de comer con placer, con satisfacción y sin sufrimiento. Me ha tomado tiempo, sí, pero vale cada segundo invertido ya que la ganancia es simplemente genial: es calidad de vida y salud.

Tradicionalmente en la terapia de rehabilitación de una persona con trastorno alimentario, se maneja con peso controlado, cantidad de calorías, porcentajes, midiendo las proteinas, carbohidratos, etc., Pero, si no se relaciona a la parte emocional y mental, no funciona, se aprende a manipular la situación para librarse del momento. Entonces, cuál es la solución? IMAGINAR, recrear, sentir, gozar, degustar, cambiar el imaginario relacionado al momento de la comida.

Escoger el alimento que más me agrade, y que sé que me hace sentir felíz, y desconectarme del contexto en el que esté: trabajo, hogar, compras, y solo concentrarme a ese instante: así sea un pequeño bocado, de chocolate ¡¡ pero tener el placer de tomarlo, cerrar los ojos y recordar esa fascinanción al destapar las envolturas, el crujido del papel, el color, el olor, la textura, llena mi olfato de esa fragancia, sentir la suavidad del chocolate y cómo se derrite en mis dedos, luego, llevarlo a la boca, saborearlo, recordar las risas, los juegos, los momentos más divertidos con mis hermanas, mis padres, al rededor del chocolate. Al inicio, volvía a sentir malestar físico, dolor en el abdómen, pero ahora, ya puedo probar un trozo, media pastilla y mi organismo vá RECORDANDO esos momentos, y RECODIFICANDO el significado.

Ya no es motivo de tristeza o de dolor, porque soy yo la que va haciendo que sea de nuevo algo felíz, algo placentero y que me encanta.

Cuando preparo tortas, turrones, caramelos, salsas o bebidas con el chocolate, voy haciendo el mismo ejercicio, de tal modo, que lentamente, vaya cambiando todo lo que generaba dolor a este alimento, e igual, con cada cosa, verduras, frutas, pan, café, poco a poco, porque por años enseñé a mi organismo a que alimentarlo era motivo de sufrimiento y dolor, y ahora, debo borrar esa codificación y enseñarle de nuevo. Del mismo modo en que a un bebé se le va introduciendo en la alimentación, es similar, pero cuidando eso sí, de hacerlo sin angustias, sin momentos tensos o agresivos, en esos casos, es mejor suspender, dejar pasar la situación y retomar cuando la calma haya regresado.

Vale la pena el esfuerzo, cada día, cada momento, paso a paso

El alimento integral

Dentro de este proceso de entender, asumir y cambiar los factores emocionales y físicos que me llevaron a la anorexia nerviosa, voy entendiendo varias cosas que son importantes: el alimento no se limita al solo acto de ingerir una comida, sino al contexto, a las emociones y personas con quienes compartimos este acto.

Desde la gestación el alimentarse es un acto basado en el amor, no solamente para crecimiento, sino para fortalecimiento en todos los aspectos. Un embarazo tranquilo, con buena alimentación y en condiciones emocionales y mentales estables, esto hace que el bebé reciba esas mismas características en su alimentación. Al ir creciendo, estos factores se van alterando por muchas razones, familiares, sociales, económicas, y no somos concientes de hasta donde esta alteración va afectando nuestros hábitos alimenticios, nuestra inteligencia emocional y cognocitiva. Todo se va afectando en algún grado, mayor o menor, pero se presenta.

Cuando el resultado se refleja en los trastornos alimentarios, es porque durante estos momentos, se ha generado mayor ansiedad. En otro mensaje anterior, hablo de evitar usar el alimento como elemento de manipulación, de tortura, de castigo o de premio.

Un ejercicio que voy haciendo actualmente basado en la nueva terapia, es recrear los mejores momentos en que he consumido algún alimento y analizar, asumir y entender el porqué ese preciso plato no me afecta físicamente ni a nivel emocional. Y también, cuando sucede lo contrario.

La conclusión es simple: siempre hay un momento de alteración al comer, o era porque en ese momento existían factores de tal ansiedad, violencia o maltrato, que inconcientemente fuí relacionando ciertas comidas a esos momentos por lo tanto, el organismo aprende a rechazarlo, inicialmente de un modo sutil, con frases como "no me gusta, es que sabe feo, es que tiene mal aspecto...", pero con el paso del tiempo, y en la medida que la situación se complica, igual la reacción física: comienza entonces toda clase de alteraciones emocionales, y comienza un círculo muy peligroso: alteración mental, emocional y física ligadas al alimento, puede abarcar e incluir muchas otras como son el ejercicio, el trabajo, y muchas otras.

Entender que la anorexia no se limita al simple factor psicológico como piensan la mayoría e incluyo aquí a un gran porcentaje de médicos, esta enfermedad, abarca todos los sentidos del ser humano, al igual que cualquier otra enfermedad: las adicciones, el cáncer, una mutilación, cualquier cosa que afecte nuestro cuerpo, afecta nuestro espíritu y nuestra mente. Somos seres integrales, por lo tanto, integrar cada acto que hagamos es fundamental para nuestra estabilidad. No podemos seguir pensando que somos estructuras independientes, somos más complejos que eso, y por serlo, es que somos simplemente maravillosos.

martes, 22 de septiembre de 2009

Los prejuicios

Hace unos días atrás, recibí un muy desagradable correo mostrando fotos de mujeres anoréxicas y hablando muchos juicios bastante crueles sobre ellas.

Nadie está calificado para tildarnos de egoistas, de querer ser el centro de atracción, de vivir orgullosas por estar enfermas, ni de todas las tonterías que he leido en ese correo. Juzgar, condenar, decir conceptos repetidos de los medios de comunicación, estigmatizar a un grupo de personas, todo esto, contribuye a ser parte del problema y no parte de la solución.

Lo que voy viendo con este tipo de correos, de publicaciones, de críticas, es que las personas que se consideran "sanas" y a salvo de riesgos de sufrir Anorexia o bulimia, no son excentos de otras situaciones, ya sean adicciones, traumas, o patologías. Solo que tienen algunas de las que son..."socialmente aceptadas", o símplemente ocultan las suyas, las niegan, asumiendo una posición siempre atacante contra personas que por diferentes razones, simplemente evidenciamos lo que nos sucede.

Nos tratan como si fueramos algo peor que criminales. La sociedad "acepta" a un homicida pero no perdona a una mujer con anorexia. Es mejor tapar, ocultar, criticar, que ayudar, que dar atención, que ser parte de la solución. Porque implica simplemente asumir que también se tienen fallas, que nadie es perfecto y que en alguna medida, esa persona que nos está atacando con fuerza, solo está ocultando su propio drama, o su propio sufrimiento.

Los prejuicios son impuestos por una sociedad evidentemente enferma, incapaz de prevenir situaciones como esta, simplemente, dejan que avancen las cosas, las enfermedades, hasta que alguien famoso cae, hasta que un ídolo evidencia que los seres humanos son vulnerables en cualquier posición, entonces se habla, se dicen cosas, se hacen campañas, se publican libros... luego, se vuelve a dejar todo bajo la alfombra... el mugre oculto no se nota ¡¡ Y eso somos las personas con anorexia, bulimia, o cualquier adicción. Por eso nos meten en estadísticas, en esquemas de diagnóstico preconcebido y rígidos, en tratamientos de tres meses con terapias extremas y poco flexibles.

Invito a aquellos que nos juzgan, a que primero se juzguen a sí mismos, que vean cuál es su situación real, cuáles falencias tienen, cuáles dolencias en el alma, el corazón, cuáles carencias de amor, de afecto, de ALIMENTO espiritual o emocional tienen... y entonces, una vez se den cuenta que todos los seres humanos siempre necesitamos de afecto, de alimetar el alma entonces, podré aceptar concejos, mas no juicios ni críticas sobre mi condición. Estoy enferma sí, pero lucho por salir y simplemente porque tengo el derecho de estar bien y de buscar el modo, pero no por ello, debo dejar que me ataquen o me juzguen.

He visto a personas que me criticaban durante años, caer en enfermedades, o adicciones peores, así que... les digo, a las personas que padecemos que tenemos derecho a ser respetadas, nadie nos puede condenar, juzgar, ni someter a escarnio público, y menos a decir que "estas chicas deberían ir a Africa a ver a personas que quieren comer y no tienen, se mueren de hambre de verdad". Comparar con situaciones como estas, es totalmente ignominioso, agresivo y solo demuestra una total ignoracia sobre lo que significa la anorexia y aún más, un desconocimiento total de lo que significa ser tolerantes.

"La ignorancia es atrevida" reza el refrán, y así es, se atreven a creer solo lo que dicen los medios de comunicación, que también fallan mucho al difundir solo una parte del problema, solo un rango de edad o un tipo de comportamiento, y el resto... son ignorados. Cada vez aumenta más el rango de edad de caer en este síndrome: niñas y niños de 5 años, que comienzan a tener estos comportamientos... preadolescentes de 11 años luchando por vivir y sostenerse en un esquema alterado de alimentación, pero las intervenciones se hacen directamente a la persona, y... pregunto yo... el resto de la familia?

Solo en lugares muy especializados, costosos y con profesionales capacitados, se toma en cuenta y se involucra a la familia en el proceso, y lo deben hacer, el patrón de conducta está alterado en todos, la disfunción emocional y alimenticia es entre todos, no solo de quien la padece.

Quiero terminar con un escrito que me ha compartido alguien muy especial. Para entender el egoismo, ese de aquellas personas que se atreven a juzgar bajo sus patrones, mas no se miran a sí mismas.

Escribiendo sin "u"
puedo hablar hasta de mi cansancio,
de lo mio, del yo,
de lo que tengo,
de lo que me pertenece...

Hasta puedo escribir de el,
de ellos y de los demas.
Pero sin "u"
no puedo hablar de lo suyo,
de lo tuyo, ni siquiera de lo nuestro.

Asi me pasa...
A veces pierdo la "u"...
y dejo de poder hablarte,
pensarte, amarte, decirte.
Sin "u", yo me quedo pero tu desapareces...
Y sin poder nombrarte,
¿como podria disfrutarte?
Como en el cuento... si tu no existes
me condeno a lo peor de mi mismo
reflejándose eternamente
en el mismo,
mismisimo,
estúpido espejo.