Buscando apoyo

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lunes, 2 de julio de 2012

Sobre el abuso verbal

Recomiendo la lectura del artículo sobre El abuso verbal que acabo de publicar. Aunque es algo extensa, está muy bien resumido el problema que este tipo de acciones genera. Muchas de las bases de los trastornos alimenticios surgen de los constantes y progresivos abusos verbales que se sufren desde la infancia temprana. Hablando con muchas amigas que pasan por este proceso de entender por qué hemos caído en esta enfermedad, el factor común es el abuso verbal de algún tipo desde niñas. Se incrementa al entrar a estudiar y tener algún tipo de diferencia con las demás: lentes, tamaño, altura, modo de hablar, y más grave aún, si se sufre discriminación racial. En la adolescencia, se incrementa el abuso verbal, y muchas discusiones que se generan en esta etapa de la vida, se enmarcan fácilmente en abuso verbal, pues no medimos las palabras en medio de la ira, decimos y recibimos muchas palabras agresivas: somos tanto víctimas como victimarias, y cuando permitimos que esta situación se incremente, entonces, abrimos la puerta a agresiones mucho mayores. La violencia de palabra, agrede tanto la parte emocional como la mental, y aunque pensamos que son solo momentáneas, sus reacciones y efectos son acumulativos en el tiempo, progresivos y pueden estallar en actitudes muy peligrosas tanto para nuestra integridad, como, en casos extremos, en la seguridad de nuestros pares. Este es uno de los casos más graves, claro está, pero es evidente, cuando una persona termina asesinando en forma muy violenta a otra. Al analizar un psiquiatra especializado a estas personas, generalmente refieren que de niños fueron agredidos verbal y físicamente. Por ello insisto, aprender a medir nuestras palabras, sus efectos, sentimientos e intenciones, desde la forma en que nos referimos en primera persona, y de ahí cómo se proyecta la forma en que me expreso ante los demás, hacia los demás, va generando también cómo ellos me tratan, y aunque siempre aparecen los desadaptados que atacan simplemente porque se sienten con el derecho de hacerlo, aprender a distinguir el abuso verbal sutil y pararlo a tiempo, evitará que esas personas puedan avanzar en sus ataques, ya que sentirán que, como no reaccionamos, pues pueden seguir haciéndolo cada vez con más fuerza. Tampoco es correcto, y aquí también reflexiono yo, quedarse callada para evitar una confrontación. A diario me veo abocada a ello, vale la pena contestar un comentario hecho en tono de "Broma" pero que evidentemente es agresivo? pues lo inicial, evaluar de quién viene. Si lo dice alguien, que su inteligencia emocional está muy por debajo, no vale la pena ni siquiera el desgaste de intentar contestarle. Otras, porque simplemente, te retan, lo hacen para medirte y decir, ah, si ve? es que como ella siempre contesta de mal genio... aquí es otra forma muy asolapada de abuso verbal. El reto de la acción a reacción prevista: La gente que es manipuladora, y esto lo vemos constantemente en nuestro entorno, buscan siempre cómo justificar sus acciones mal intencionadas, a partir de provocarnos y generar nuestra reacción defensiva errada, y terminan "teniendo razón" aunque no la tengan ¡¡ La estrategia, es, aprender a no caer en esas trampas, estas personas agresoras, que usan la manipulación emocional, aparentan ser dóciles, amables, son muy inteligentes, laboralmente muy exitosas, pero, espiritualmente muy pobres, porque si fueran de un nivel espiritual mucho más equilibrado, serían más respetuosas, y no serían tan agresivas, pero lo son, y aprovechan cada error que comentemos, por pequeño que sea, para usarlo en contra nuestra. Estas personas que agreden y abusan verbalmente de este modo, son socialmente aceptadas, porque no hay manera de ponerlas en evidencia con facilidad, nuevamente recalco, porque usan nuestras falencias a su favor. Entonces, cómo actuar? voy aprendiendo, que simplemente, la vida tarde o temprano, las hará caer solas. En el abuso verbal, siempre están los dos componentes: de víctima y victimario, de acción y reacción. Cuando nos agreden, reaccionamos por instinto y con dolor, y es alimentar la acción agresora del otro. Aprendemos, a tratarnos de la misma manera, por eso terminamos en adicciones, en trastornos alimentarios, en alteraciones conductuales, y es la falla nuestra. No podemos evitar que el otro se porte mal, pero sí podemos aprender, a que la afectación en nuestra vida, sea menos destructiva.

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