Buscando apoyo

Este es un proceso para hacer en compañía, no te quedes sol@ sin comprender que te sucede, busca ayuda, habla, pregunta, pero sobre todo, ÁMATE ¡¡

miércoles, 16 de febrero de 2011

Trastornos alimenticios heredados

Hace mucho hablé con una amiga que me comentó el caso de su hermana, y recién lo he visto con otra amiga, ambas, madres jóvenes, con trastornos alimenticios severos, anorexia, bulimia, obsesivas compulsivas con el peso y adictas al ejercicio, entre otras cosas, pero lo que ví en ese entonces (tres años atrás) y ahora, es que ambas madres comenzaron a obsesionarse con el peso de sus hijas y lo que voy viendo, es que ellas le están transmitiendo este problema a las niñas.

Es fácil hacerlo, mi amiga aquí, vive pesandose a diario e igual a la niña de tan solo 7 años, le calcula las calorías de lo que consume, le vigila la talla, todo el día le dice, ojo con lo que comes, no te engordes, no te ponga obsesa, y mil cosas más.  A esta edad es muy fácil aprender este comportamiento anómalo, y la niña lo ve como normal porque es su madre quién se lo está inculcando y a ella la ve a diario hacer lo mismo, pero también, otras adicciones, así que esta pequeña, está aprendiendo a ser anoréxica, bulímica y a la vigorexia (adicción al ejercicio).  La ve también fumar y beber, y esto se suma a las demás adicciones.    Me recordó el caso anterior, donde el mismo patrón de comportamiento de la madre, inculcó a sus dos hijas los mismos trastornos que ella vivía.  Entonces, me pregunto, qué futuro le queda a estas niñas? están aprendiendo de quienes deben protegerlas, inculcarles sanas costumbres, una enfermedad autodestructiva, les están enseñando patrones de comportamiento disfuncionales tanto a nivel mental como emocional, y qué tantas posibilidades les quedan de superar esto?  Veo con preocupación que muy pocas.

También voy observando, que los hijos de personas con cualquier adicción, ya sea en la adolescencia o en la juventud, tienden a repetirla o tener otra más grave, y siempre la justificación es la misma: "mi padre era... mi madre era..."  Además de muchas otras situaciones que pueden complicar la capacidad de los niños de disernir cuando están haciendo algo perjudicial para sí mismos, esto aumenta dramáticamente el índice de trastornos alimenticios en niños y veo muy gris su futuro, entrarán en la pubertad y en la adolescencia con una carga muy grande, impuesta por sus padres y en cierto modo, la familia solo vigila a la madre que ya está diagnosticada y no vigilan sus comportamientos sobre sus hijos.

En mi caso, cuando mi hijo tenía 7 años y comenzó a repetir mis comportamientos anoréxicos (no comer tal o cual alimento por miedo al dolor que me generaba físicamente), mi familia tomó acciones radicales inmediatas: durante dos meses, el niño estuvo lejos de mí, y le cambiaron toda esa idea, pudieron intervenir a tiempo y él corrigió ese trastorno a tiempo. A mi hija de dos años, la pusimos en un jardín de infantes dirigido por una psicóloga y terapeuta infantil, a la cuál le expuse mi caso, y ella también estuvo pendiente de corregir los signos que veía ya en la niña.   Esto, sin duda alguna, evitó que ellos fueran hoy anorexicos y la intervención oportuna, en ese momento sobre los niños fue clave.  Para mí, fué más difícil, ya que estaba en un proceso muy complejo y no podían intervenir directamente los psicólogos, pero se hizo tan pronto me separé de mi pareja y pudimos ya entrar los tres en tratamiento integral.

  Heredar adicciones es condenar a los hijos a un infierno que no les corresponde, y lo veo cada vez más en forma muy cercana. Todo esto también genera fuertes enfrentamientos en la familia, que ya han tenido que pasar por la adicción de la madre, ven, sin duda alguna, cómo ella va pasando esta afección a sus hijas, pero, no intervienen tampoco, pues el enfrentamiento emocional se pasaría al tema legal, y supongo, que el temor a separar a las pequeñas de su madre, hace que se frenen de actuar de algún modo. Pero, sí se debería intervenir de algún modo, acudir a algún terapeuta familiar que indique el procedimiento a seguir.

Adicionalmente a aprender algún tipo de adicción de uno de los padres, la actitud de pasividad y coadicción del otro padre, y del resto de la familia, fomenta que toda la disfuncionalidad sea transmitida a la siguiente generación. Sumémosle a esto, los trastornos emocionales que por diferentes causas pueda sufrir un niño, generalmente, agresiones sexuales, la muerte de uno de sus padres, o de un hermano, de aquellas personas que sentían eran su protector y único lazo fuerte con el resto de la familia. 

Hay muchísmas circunstancias que se pueden volver en los detonantes de estos comportamientos adictivos, pero sin duda, también influye el temperamento de cada persona, algunos logran pasar por todo sin mayores trastornos, pero, la mayoría, terminamos sufriendo algún tipo de adicción.


Mi llamado de atención público es, a quienes tienen estos trastornos, a las familias y a los profesionales de la salud, que vigilen este comportamiento.  Que se hagan más seguimientos a la familia entera, no solo al paciente, ya que como siempre se ha dicho, todos los allegados sufren de algún modo por nuestra enfermedad, pero también quiero hacer un llamado de atención a los adictos: no tenemos ningún derecho a heredad nuestro infierno a nadie, menos a nuestros hijos.  Ellos merecen por el contrario, tenernos en plenitud de facultades y aprender a luchar por estar bien, por superar las circunstancias difíciles que la vida nos trae cada día.

Si bien es cierto que no podemos controlar lo que pase a nuestro alrededor, sí podemos controlar el modo que nos afecta.  Esta premisa la veo cada día más en mis terapias holísticas y psicológicas, y es mi mantra diario, y también la pongo de esta manera: Yo puedo controlar lo que sucede en mi interior y  puedo evitar afectar a los que están a mi alrededor.

La vida es muy generosa en oportunidades, cada una, cada circunstancia nos enseña muchas lecciones, de nosotros depende el poderlas aprender. O no, igual trae consecuencias, pero solo cada uno debe cargar con lo que le corresponde y no pasarle ese peso a los demás, menos a nuestros hijos, no podemos arruinarles la oportunidad de tener sana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario