Buscando apoyo

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domingo, 19 de diciembre de 2010

los PRE-Juicios

Un importante canal de tv norteamericano, está pasando una intersante serie sobre adicciones. Obviamente el tiempo del programa al aire es corto con relación al período de grabación.  La edición es ineresante, muestran algo que me parece fundamental y son las raíces de las adicciones, pero, nuevamente se trabajan únicamente sobre las más conocidas, sobre los factores que llevan a una persona a ser anoréxica, bulímica, drogadicta, alcohólica, acumuladora, dentro de los estándares conocidos. En todos los programas que han pasado, solo UNO lo han calificado como atípico, el de un señor acumulador que no enjacaba en las prescripciones médicas tradicionales.
En una red social, este canal promociona el programa, pero he leido con mucha molestia, pero sin sorpresa, muchos comentarios muy radicales y agresivos y cargados de mucha ignorancia sobre estas enfermedades.
Es muy claro que la información de los casos no la entienden todos, la ven solo desde el punto de vista que desean analizar y juzgar de antemano, es decir: pre-juzgan y condenan con mucha severidad.  Una de las respuesta que recibí fue que solo Cristo puede resolver las cosas y que es mi falta de fe la que me conduce a la adicción.  Esta es una de las respuestas más prejuiciosas y condenatorias que se escuchan normalmente, y muchas más, sin ver simplemente, que solo juzgan lo de los demás y se les olvida mirar hacia adentro.
Estos juicios basados en conceptos religiosos, sociales, emocionales, mentales, se hacen por simple ignorancia.  Nuevamente la anorexia y demás problemas de salud que afectan el standard de comportamiento social "permitido", implica mucho más allá de lo que se ve a simple vista.

 Estas familias se han expuesto ante la vista mundial de un modo muy valiente, cuando en la mayoría nos ocultan y son temas vedados inclusive dentro del ámbito familiar, por verguenza, por temor, por muchas razones que solo ellos conocen, pero que evidentemente, solo somos espejos de las situaciones que nos han afectado desde nuestra infancia.

Algo que vale recalcar en estos programas, es que a diferencia de tantos otros, se enfoncan en mostrar las raíces y la versión del enfermo y ofrecen el tradicional programa de rehabilitación.  En la mayoría, son casos ya en un punto muy extremo, pero nuevamente digo, son casos enmarcados dentro de la perspectiva más conocida.

Las adicciones y todos sus trastornos de comportamiento, son paulatinos, no comienzan de la noche a la mañana, sus evidencias son sutíles, pasan desapercibidas inclusive para el enfermo, pero solo cuando la evidencia es mayor y afecta los conceptos del resto de la familia y sociedad, entonces se encienden las alarmas y los juicios comienzan ANTES de entender qué está sucediendo, esto es lo que hace que sea difícil tomar conciencia de que están pasando cosas graves y pedir la ayuda con la prontitud requerida. 

Pero, si bien es cierto que ahora se hace mucho más énfasis en diagnosticar los trastornos alimenticios en etapas tempranas, también es muy evidente que casos como el mio, en el que ni por edad, ni por patrones ni por circunstancias, encajaba dentro de esa pronoxis tradicional y solo 3 años después, al borde de un infarto cardiaco, me diagnosticaron. Desde entonces, lucho no solo con evitar las recaidas, sino en comprender el mecanismo que detona en mí esos episodios de angustia y las consecuencias a nivel físico que dejó tantos años sín tener un diagnóstico ni la ayuda correcta.  De igual modo, mi tratamiento ha sido atípico por que las mismas circunstancias, como lo he dicho, lo son. 

A lo largo de estos años, he conocido a varias personas, que han pasado este mismo infierno, y de las 6, solo 2 tenían los patrones normales de la anorexia compulsiva, y todas, sin disntición, luchamos con las consecuencias físicas generadas tras la crísis inicial.  Estas consecuencias a largo plazo, tampoco son evaluadas ni consideradas por los médicos "especializados" en los trastornos alimenticios, ya que nuevamente, no están dentro del esquema de diagnóstico.

Entonces, pregunto, qué sucede? si se entra a diagnosticar con más juicio objetivo los casos que van a consulta con "síndrome de colon irritable, gastrítis crónica, ansiedad" entre otras, y comienzan a hilar fino, y detectan que la anorexia tiene muchas caras ocultas, que aparece asociada a momentos extremos como accidentes, muerte de un ser querido, pérdida de trabajo, tragedias naturales, desplazamientos forzados, agresiones sexuales, maltrato intrafamiliar, violencia de género, entonces las cifras se tornarán tan altas que revelarán lo realmente ENFERMA que está una sociedad y ya es muy sabido que esto generalmente lo ocultan los sistemas de salud pública y privada. 

Se siguen enfoncando en lo estrecho del embudo, en las personas entre 14 y 25 años en promedio, mujeres jóvenes, ignoran a la mayoría de los hombres que caen en la enfermedad, se tratan con las mismas premisas rígidas y con altas probabilidades de recaer en los siguientes 5 años, ya que como no se han cortado las raíces, ni extraido del interior, pues el "podar" lo visible, ganar algo de peso, acomodarse a las circunstancias exigidas, termina siendo en cierta forma una "recupareción visible" pero no real ni total.

Es importante investigar más, ahondar más en el corazón de la sociedad y mostrar estos flajelos que van socavando familias, vidas, comunidades y que no puede seguir siendo una visión parcial la que se muestre.  Respuestas tan radicales y agresivas como las que he escuchado a lo largo de estos años, no son más que el reflejo de las propias debilidades de quienes me han atacado por haber reconocido que tengo una enfermedad y lucho contra ella y sus consecuencias, que son devastadoras, porque por más que intente comer normalmente, mi organismo se deterioró tanto, que no ha sido posible regenerar todas las funciones del mismo, y sigo buscando cada día, el poder llegar a la noche sin malestares digestivos, y poder comer y disfrutar lo poco que mi cuerpo reciba.  No es cuestión de que no quiera, es que aunque quiera, ya el daño está hecho y subsanarlo me tomará el resto de mi vida.

Ojalá los medicos y medios de comunicación, se bajen del patrón normal de diagnóstico y de muestreo, para que puedan ver lo ancho del embudo y toda la gente que sufre de tantos trastornos alimenticios y de comportamiento, solo que quizás, la sorpresa que se lleven, es que se vean identificados y se den cuenta que padecen algún tipo de adicción.

La ignorancia es atrevida, permite juzgar y condenar a los demás, pero también, es muy perjudicial porque evita ver hacia adentro, ver lo que cada uno padece y aceptar que no se es perfecto.

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