Buscando apoyo

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miércoles, 13 de octubre de 2010

Un cambio de óptica...

Hace un tiempo, iniciando una nueva etapa en la terapia con el psicólogo, abordamos una forma diferente de trabajar: ver la anorexia: como una adicción.  

Esto para mí fue como abrir una caja de llena de fichas de un enorme rompecabezas, con miles de piezas y no sabía qué hacer, pero tenía la esperanza de encontrar finalmente las respuestas a enemil porqués que rondaban sin sentido y a comenzar a poner en su debido lugar, muchas actitudes, muchas situaciones, momentos y personas que tampoco lograba ubicar en mi vida.

Fui recolectando a lo largo de mi crecimiento actitudes, dolores, sentimientos, acciones, hechos, y mil trampas emocionales que luego fueron armando este rompecabezas, pero con una cara oculta, la de la una adicción: aprendí a comportarme y a estar inmersa en situaciones altamente conflictivas, altamente competitivas, exigentes a nivel mental, emocional, sobrepasando muchas veces mis fuerzas a esos mismos niveles.   Aprendí, que solo podía ser "funcional" bajo estrictas normas pero a la vez, me fugaba haciendo todo lo contrario en lo que era visible: el desorden, tan evidente era que simplemente era la señal más clara de la confusión interna, pero, simplemente se veía como una ficha suelta, como UNA simple actitud, no como parte del conjunto además de culpar a los demás por todo lo que me hacía sentir mal.    Ese desorden se evidenciaba no solo en que mis cosas jamás estaban en su lugar, ni limpias, sino que mi propia imagen así lo reflejaba, mis propios pensamientos, mi propia forma de hablar… era en extremos: o muy perfeccionista en algunas o totalmente dejada en otras.   


Cada una de estas piezas, de mil formas, colores, tamaños, sueltas, representan todas mis acciones, pensamientos, palabras, y el resultado es que ahora quiero organizar esta confusión, es una labor titánica  si no se tiene claro PARA QUÉ NI COMO.

Pues bien, luego de muchos años de tratar de entender, superar, y tratar con relativo éxito las sucesivas crisis, y ante la última, en la que me dí cuenta que la situación no estaba en control, sino en una franja de sostenibilidad mínima altamente peligrosa, pues aunque en mi caso, la anorexia es de origen nervioso, el buscar controlar las evidencias físicas, tales como el síndrome del cólon irritable, los problemas gástricos, dentales, dérmicos, y mantener un peso aceptable, aunque nutricionalmente, muy inadecuado, pero se podía MOSTRAR una fachada adecuada para los demás, que todos dijeran... "qué bien ¡¡ ya no pareces un esqueleto andando ¡"   Puedo trabajar, puedo "funcionar" dentro de ciertos patrones socialmente aceptados, pero, internamente, he seguido sintiendo los embates de esta enfermedad en silencio, y luchando cada día para no dejarme vencer.

Situaciones tan simples como una salida: aprendí a llevar mi comida a las reuniones familiares, incómodo, humillante, duele mucho, pero, me garantiza comer lo que sé puedo sin sufrir luego los terribles dolores que me agobian aún ocasionalmente.  Pero esto, solo me ha aislado aún más, no tengo ninguna vida social, las pocas ocasiones en que salgo con mi familia, son una verdadera tortura emocional, que disimulo con gran maestría (deberían nominarme al Oscar por actuación dramática), pero... mi mente y mi corazón sufren mucho con estas situaciones.   El precio, una soledad enorme, no poder compartir con todos libremente, ni salir y parar en cualquier lugar a merendar lo que se me antoje, hace que nuevamente reflexione muy fuertemente sobre las razones reales, las verdaderas y no aquellas publicitadas y que en mi caso, aplican escasamente un pequeño porcentaje, el resto... están a la deriva.

Al plantearme mi terapeuta una nueva visión,  verme como adicta, no como víctima, que es bien distinto, porque implica asumir mi responsabilidad totalmente, y dejar a los demás la parte que les toca.  Entonces veo que la anorexia es tan grave, tan peligrosa y severa como el alcoholismo, o la drogadicción a cualquier sustancia, y esto reveló una gran gama de posibilidades de encontrar dichas raíces ocultas.  

Por razones que ahora vengo a comprender, siempre tuve que ver mucho con personas que tenían alguna adicción tal como el alcohol, cigarrillo, drogas, trabajo, y al investigar sobre cómo tratarlas, sobre la co-dependencia, sobre sus señales, tratamientos, tengo entonces, un gran conocimiento "teórico" del tema... y ahora entiendo, que simplemente estoy como ellos.  Soy adicta y debo decir SÍ, adicta a sufrir, adicta a las situaciones en que ponen al borde de las crisis de nervios y por lo tanto, a las de la anorexia, ya que surge el dolor físico en plenitud, y ahí mismo, por protección, comienzo a dejar de comer para evitar ese dolor.

Entonces, cómo evitar ese dolor? los medicamentos solo son paleativos, evitan que se conviertan en algo más grave, pero... lo evito yo conscientemente?  Aquí entra la terapia para cortar la adicción. Comenzar a alejarme de dichas situaciones, personas, identificar las reacciones, las actitudes, las emociones que conducen a que mi cuerpo rechace la comida, aunque yo diga que quiero comer... pero solo he abordado el final del proceso, no el inicio.  Es como caminar en círculos hacia ningún lado, con estaciones intermitentes, unas en subida, otras en bajada, algunas cómodas, otras a la sombra, otras a plena luz del sol, otras indescifrables, pero sin duda alguna, solo actitudes superficiales, no radicales.  

Caminar en este camino es estar en una "zona de comodidad", un lugar de protección, donde no estoy ni aquí ni allá, ni bien ni mal, donde no me critican porque ven la imagen que quieren ver y aceptan como adecuada... hago lo que se supone debo hacer y eso tranquiliza... ya no tengo las actitudes depresivas de estar tumbada llorando todo el día, abandonada, pero esto solo ha sido A NIVEL EXTERNO, porque internamente, los cambios no han sido tan profundos. He comenzado al menos en  bordes comunes, tamaños, formas, colores, y abordé la tarea de separar las fichas de otro modo, de organizar; al poco tiempo, se revelaron actitudes comunes, situaciones y patrones de pensamiento y personas a las que me he vuelto adicta, dependiente, vulnerable y sumisa;  he ido reconociendo sentimientos que buscaba constantemente, porque al estar dentro de ese mundo específico, generaba lo que me evita salir de la enfermedad.  

Internamente, está el problema: las actitudes de buscar dichas situaciones extremas a nivel emocional, sino es una situación es la otra, si resuelvo una, entonces surge otra, y el ciclo vuelve a comenzar... y comienzo a agotarme.  Así que, comenzar a cortar con esos patrones de pensamiento, de sentir, de hablar, de actuar, es el inicio, y aunque cuesta mucho, tengo que hacerlo.  

Ser adicto no solo significa consumir una droga, en este caso, es estar pendiente de una actitud y sentir específicos: ya sea la tristeza, la depresión, el peso, la imagen, la aceptación o el rechazo, significa estar constantemente y por lo general en forma inconsciente, buscando esas personas, situaciones o pensamientos que nos lleven a ese lugar. Sino están presentes, entonces damos vuelta, retrocedemos y miramos hacia atrás, para decirlo en términos populares: cangrejeamos, paratraseamos... suenan chistosas estas palabras, pero es eso, el miedo a dejarlas nos evita avanzar, y entonces, replegamos fuerzas, y es mucho más fácil rendirse que luchar, volver atrás,  pero... el precio que se paga por esto, puede costarnos la vida.    
Lucho, como adicta a sentirme inmersa en un mar de sentimientos confusos, donde la luz de los relámpagos, no son la salida, sino la señal de peligro. Debo buscar la salida en la dirección contraria, y quizás algún día, logre salir del todo de este proceso y no regresar más.

Tengo claro, que cuando voy cambiando pensamientos y actitudes y no regresan, avanzo, el cambio que busco se da, y son estos cambios que van generando las pequeñas mejorías en mis afecciones físicas y ya comienzan a verse externamente y las siento como propias.  Es lo que busco, que sean cambios reales, no temporales ni que deban sostenerse con medicamentos, sino que sean parte de mí en forma definitiva.  

Un camino sin duda que he avanzado mucho, pues hace 10 años me dieron 15 días de vida, y aquí sigo luchando, quizás como los adictos que han superado la etapa de consumo, pueda llegar al punto en que diga... llevo tantos años SIN anorexia, y pueda sentarme a comer lo que más me gusta: un café con leche acompañado de una rica arepa con mucho queso derretido.

3 comentarios:

  1. Realmente el trabajo, incluso con las variaciones efectuadas últimamente, es excelente.

    Nos sentimos orgullosos de tooodo este trabajo.

    Si,,,una adicción ,en principio, no tóxica...y por lo tanto un posicionamiento delante de la vida, como venimos diciendo, en medio de una constelación de causas.

    Las familias también pueden colaborar y no ser necesario llevar tanto encima...y aquí aparece de nuevo la participación en constelación.

    Y...algo que deberemos aprender es a relacionarnos con los demás más allá de la boca, en concreto la oralidad manifiesta por la ingesta.
    Aunque es casi constitucional ya que la primera relacion de amor con una madre es a traves de la alimentación, está claro que hay que reaprender...los demás toman su chocolate y yo saboreo un agua excelente...una bendición.
    No centro mi atención donde no puedo....sinó en lo que sí puedo.

    No es fácil, y , en fin, en el mejor de los casos me adentro de pleno en este tipo de cambios...nada es casual, ya lo ves.
    Y en el peor, lucharé con la malignidad.

    Me siento orgulloso de tu trabajo y la voluntad empleada....brutal !!

    Un abrazo !!

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  2. Gracias a tí por compartir este camino, esta experiencia y sin tu invaluable apoyo y constante acompañamiento, difícilmente lograría re-encauzar el rumbo cada vez que lo desvío. Un abrazote

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  3. Luchadora valiente!
    Habiendo experimentado la adicción, conozco tu lucha, sé cuanto cuesta.
    Gracias por abrir tu alma , sos muy generosa.
    No pares!!

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