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sábado, 17 de abril de 2010

La oruga y la mariposa

La oruga y la mariposa

Hace un tiempo atrás, leí un cuento de esos que nos llevan a reflexionar, sobre una oruga y su proceso de ser mariposa.   Sigue rondando en mi mente, pues tanto esfuerzo que hace la orugita, años de paciencia siendo gusanito, y literalmente morir para convertirse en la más bella mariposa pero con una vida tan corta... me he preguntado muchas veces, vale la pena tanto esfuerzo? porqué se sacrifica de ese modo? para qué?

No es fácil, no tengo las respuestas, pero es así la vida suya.  Así que he estado mirando cómo una oruga, a veces tan feas en color y forma, mimetizándose con el ambiente para que no sea devorada y pueda llegar al momento cumbre de la metamorfosis, alimentándose en un frenesí diario, caminar pacientemente día tras día, remontando árboles, ramas, escondiéndose, saliendo, pero siempre inagotable y con una dirección definida: siempre hacia adelante.  

El día que se transforma en pupa, que construye su tumba de seda, y se torna algo que a vista de alguien sin conocimiento, sería erradicada de un jardín por su aspecto oscuro, pero ella, hábilmente se ha puesto en un lugar protegido; ni el clima, ni los depredadores le darán importancia, y al cabo de su muerte, surge esta hermosa mariposa, brillante, con sus colores al sol, sus alas desplegadas para que la brisa las acaricie e invite al vuelo silencioso; majestuosas, dueñas del viento, posándose con gracia sobre las flores, cumpliendo su misión aunque sea corta, sin ninguna dilación.

Ellas, llenas de gracia en el vuelo, pareciera que disfrutan tanto ser como son, que al morir, no pierden su brillo.  Entonces, porqué, nos cuesta tanto aceptar un cambio a nosotros?  La oruga acepta su destino, y accede a morir en su envoltura, sin tener la certeza de que al final saldrá convertida en mariposa.  Muchas no lo logran, pero aún así, hace lo que debe hacer y esa también es su misión.  Convertirse o no en una más de las que han de volar entre las nubes y las flores, entre la verde pradera y los jardines, no importa en realidad, solo cumple con su destino sin titubeos.  

Muchas veces me siento como una oruga, asediada de peligros, de miedos, y se me olvida tener al frente mi objetivo: ser MARIPOSA, aceptar cada día el proceso y prepararme para el cambio, y cada momento debe ser así, un reto aceptado y asumido, y la ganancia, es llegar a ese destino final: volar en libertad.  Vida o muerte, pero, es acaso la muerte de la oruga lo que da la vida a la mariposa? o quizás la muerte de ésta, lo que permita que muchas orugas nazcan y siga el ciclo de la vida?  Como fuere, ellas siempre lo aceptan y sin ellas, sin su vuelo colorido y silencioso, este mundo no tendría hadas ni alas nuestra imaginación. 

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