Buscando apoyo

Este es un proceso para hacer en compañía, no te quedes sol@ sin comprender que te sucede, busca ayuda, habla, pregunta, pero sobre todo, ÁMATE ¡¡

sábado, 10 de octubre de 2009

La balanza

Es importante realmente andar pendiente del peso? Para mí siempre fue una tortura, o porque estaba muy gorda, o porque estaba muy flaca. Hace por lo menos 15 años no tengo una balanza en casa, no las quiero, no vivo en función de ellas, ya que sé hasta donde pueden hacer daño.

En mi caso, la anorexia no comenzó por estar gorda, sino por motivos emocionales, y la pérdida de peso al inicio era aparentemente beneficiosa, ya que cuando se está con sobrepeso, pues todos se burlan, te tildan de gorda y muchos otros apelativos bastantes ofensivos; tenía que usar ropa muy grande y acomodarla a mi pequeño tamaño, así que nunca estaba bien arreglada, esto empeoraba mi sensación de fracaso y de rechazo, mi poca autoestima y contribuía ocultamente, al proceso de gestación de la anorexia nerviosa.

Luego de asumir y aceptar su presencia en mi vida, tampoco quise tener la báscula al lado, sabía que estaba muy mal, en el control médico era espeluznante ver lo poco que la aguja marcaba, así que, ya tenía suficiente con todo lo que estaba pasando a mi alrededor como para empeorarlo por andar pendiente de cuanto pesaba cada día.

Sé que es parte del proceso de rehabilitación tradicional, pesar a diario al paciente, controlar la cantidad de gramos y calorias en cada comida, y seguir un régimen estrico al respecto. También sé, que la anorexia compulsiva tiene matices muy graves con respecto al peso, ya que cuando las personas están totalmente inmersas, viven en función de ello: pesar y calcular lo que comen y deben expulsar de cualquier modo. El proceso es tan destructivo que dificilmente pueden ser concientes de lo que están haciéndose a sí mismas, y al ir aprendiendo sobre las consecuencias que esta enfermedad causa a nivel físico, neurológico, emocional, mental y familiar, voy buscando cómo resolverlos del mismo modo.

Si la anorexia es un cambio de comportamiento ante la comida por razones emocionales, pues mi proceso debe abordarse igual: cambiar emocionalmente ante la comida. Gracias a mis terapeutas voy en ello, y el acuerdo es tajante: nada de pesarme seguido. Hace como dos semanas se hizo para control prequirúrgico ya que debía ser intervenida de una rodilla. Pero antes, no, ni después. Porque lo que importa es que lo que coma sea aprovechado en todo su valor, y no pensando si son 5 gramos o 500. Ni las calorías, nada de eso.

Aquí hay que llevar la balanza a otro estado: emociones = alimentación sostendidas en la actitud. El proceso cada día vale el esfuerzo, cierto es que por muchas razones hay días regulares, otros malos, pero cada vez son mejores, cada día que pasa sin que lo que como me genere dolor, es un gran triunfo, un peldaño en la escalera de ascenso, de salida de esta enfermedad.

La comida no solo entra por la boca

Cuando sufrimos un trastorno de esta clase, muchas veces solo ver la comida genera angustia. Pero en el proceso de rehabilitación, he aprendido a recuperar el placer por cocinar aunque mi organismo aún no logre aceptar todo tipo de alimentos, ya que se ha afectado seriamente su capacidad de asimilación y aunque yo ya deseo comer de todo, aún lucho para evitar los dolores de estómago que me dan y que es lo que actualmente sigue siendo mi lucha, el miedo al dolor ante la ingesta de comida.

El proceso de enseñarle de nuevo a mi cuerpo a aceptar la comida, va de la cabeza al estómago: primero, mentalizar y cambiar las ideas y decir: SI quiero, SÍ PUEDO, Lo voy a hacer... frases sencillas pero muy efectivas, se deben repetir constantemente, así el cerebro vá asumiendo el cambio de actitud y va generando la disposición para recibir nuevamente los alimentos.

Aprovechar todos los sentidos durante este proceso es fundamental, ya que no solo degustamos la comida con la boca. El olfato, oido, tacto, visión, todos juegan una parte fundamental en esto: si huele bien, si al morder es crujiente, su textura es suave y se vé bien, pues dan muchas ganas de comer¡¡ Así que cocinar es parte de la recuperación. Elaborar alimentos así sea sencillos, disfrutar su olor, el proceso, saber que se estoy preparando algo que me gusta, probarlo, darle el toque especial, y decir... hum... que rico me ha quedado¡¡ Es alto muy satisfactorio y esa sensación me invade por completo, así que al probar luego, así sea un bocado, lo hago con amor, con ganas, lo disfruto y ver a mis hijos comerse todo, y decirme, mamá, esto está muy bueno¡ es algo que recompensa el esfuerzo y vale cada nuevo acto.

Vale la pena sin duda alguna, pararse frente a la estufa, planear qué se va a preparar y alejar de la mente todas las situaciones anteriores donde se hayan generado angustias, miedos y dolores. Es vestir nuevamente cada día con el valor de la novedad y esperar con gusto el resultado

Galletitas para Navidad

Galletas pintadas para navidad

Una forma de decorar y transformarle la cara a las galletitas simples, de paquete que saben a lo mismo y a nada... jjjj, es pintarlas con chocolate.
Derretir 250 gr de cobertura de chocolate de leche, alistar todas las galletitas en una bandeja, remover las moronas que tengan. Con un pincel acrílico delgado, tomar un poco de chocolate y pintar la superficie de la galletita, hasta cubrirla, ponerla a enfriar. Así con todas. Para decorar, con un cernidor fino, rociar un poco de azúcar impalpable con cuidado, parecerá NIEVE ¡¡ Se puede decorar también con pepitas dulces de colores antes que el chocolate solidifique, así quedan adheridas y también toman un muy bonito decorado.

Con glaseado: Tiene dos versiones: glaseado borracho -tomar una taza de azúcar impalpable, y mezclar un licor claro, aguardiente, o vodka, jjjj, o con jugo de limón/ naranja/ agua (tradicional) hasta obtener una mezcla espesa. Pintar las galletitas con esta mezcla, hasta que comience a solidificar, entonces con el cernidor, aplicar chocolate instantáneo en polvo en forma de rocío. También se pueden poner las pepitas de colores.
Este simple proceso, que solo es cuestión de cambiarle el aspecto a las galletitas comunes, hace que se transformen en una muy rica golosina para las visitas de esta temporada.

Ah, se puede hacer con los niños, solo que la del chocolate, vigilando que no se quemen con la paila caliente. Si tienen horno microondas, esto facilita, ya que se derrite el choco allí, cuantas veces sea necesario y no se calienta tanto la vasija como pasa en una ollita al baño maría, lo que hace más fácil la participación de los niños en esta labor

Vamos a cocinar ¡¡¡

Adoro cocinar y es parte del ejercicio de terapia. Cocinar, disfrutarlo y probar, poco a poco hasta que mi organismo pueda aceptar de nuevo cualquier alimento. Quiero por lo tanto, compartir algunas de mis recetas favoritas, muchas, con ligeras modificaciones de mi propio pecunio. Espero les gusten y las puedan hacer, y si pueden, me dejen el comentario si les gustaron.


Antipasto vegetariano
Esta es otra mezcla que me inventé un día a la carrera
Ingredientes
• Una lata de maíz tierno escurrido, sin agua (en realidad, todos los ingredientes sólidos),
• Una lata de guisantes verdes,
• Una lata de habichuelas verdes,
• Pasta de tomate,
• una taza de vinagre balsámico,
• media taza de vinagre blanco
• media taza de aceite de oliva
• dos cucharadas de aceite de ajonjolí (sésamo)
• Una taza de puerro muy finamente picado y hervido,
• Dos tazas de zanahoria muy finamente picada y hervida,
• Una taza de coliflor hervida y picada (opcional, para los que les gusta esta flor)
• Una taza de brócoli hervida y picada (ídem)
• Una taza de calabacín finamente picado y hervido,
• Tres tazas de champiñones finamente tajados y hervidos con limón por un minuto,
• Una taza de ajonjolí tostado,
• Una taza de piñones, o semillas de girasol, o soja tostada,
• Se puede añadir también, una taza de trigo hidratado, o de cuscús hidratado previamente.
• Dos tazas de tallo de apio muy finamente picado, sin hervir.
• Una taza de tallos de acelga muy finamente tajados y hervidos.
• Pimentón verde, rojo, amarillo, o del que consigan, también muuuuuuuuy finito.
• Dos tazas de aceitunas verdes y moradas finamente tajaditas,
• Dos tazas de alcaparras, si son pequeñas pues agregarlas enteras, si son grandes o alcaparrones, mejor picarlos.
• Media taza de alcaparrones picaditos
Mejor dicho: lo que se les ocurra, le pega muy bien a este antipasto, si es verde y no patalea antes de morderlo.
Todo esto, se mezcla cuidadosamente en un bol. Se deja reposar al menos una hora en la nevera, y luego se rectifica la sal. Es muy sabroso, y el éxito depende en que se pique todo a mano muy finamente. Las picadoras dejan las cosas en trozos grandes, que no es igual y cambia el aspecto del antipasto. Antes de servir, añadir una taza de cilantro, perejil, orégano, tomillo, laurel y menta, todo finamente picado con cuchillo.
Este antipasto es muy agradable y con tostaditas integrales, patatas chips, o tostones, es un excelente acompañamiento para una noche de chismes