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viernes, 10 de julio de 2009

Transtorno de ansiedad IV parte

4. Técnicas para el afrontamiento.
Evaluación de las probabilidades: examinar la evidencia, que posibilidad real tiene lo temido de suceder.

Pasos para examinar la evidencia:
• Identificar las razones por las que dejó de exponerse. (Evitación).
• identificar los pensamientos ansiosos, la emoción manifestada y los síntomas corporales.
• Registrar de la forma más intensa la situación desde una tercera posición.
• Analizar cada componente del momento de máxima ansiedad, los pensamientos, las emociones y las tensiones físicas.
• Generar una alternativa funcional para cada componente.
• Rearmar el cuadro logrando un resultado funcional. A partir de esto producir la exposición imaginaria.

Desensibilización sistemática:
Exposición al estímulo temido en la imaginación y en un estado de relajación.
De acuerdo con Wolpe (1981) el papel de la relajación en la desensibilización sistemática es producir un cambio en el funcionamiento del sistema nervioso autónomo que inhiba la ansiedad. Los experimentos controlados y contrastados científicamente han demostrado que estas técnicas son el tratamiento psicológico adecuado para los trastornos de ansiedad, otros métodos son menos eficaces o ineficaces en absoluto.

Respiración, relajación:
Cuando estamos estresados, nuestro organismo concentra sus energías y suspende el flujo energético a otras funciones corporales menos necesarias en ese momento para la supervivencia. El sistema nervioso simpático se activa y libera hormonas del estrés: adrenalina, noradrenalina y cortisona. El organismo se prepara para luchar o para huir del estresor. Los efectos fisiológicos a nivel del sistema nervioso simpático son variados y afectan a la digestión, la respiración, la dinámica y la química de la sangre, los nervios, los músculos, las glándulas, los órganos sensoriales, la saliva, las hormonas y las respuestas al dolor y la infección. Todos estos efectos, medidos por el sistema nervioso simpático, preparan al organismo para una vigorosa actividad física.
En tiempos remotos, cuando la supervivencia de nuestros antepasados dependía de su habilidad para disparar una flecha directamente al corazón del enemigo, o de escapar de un oso en los bosques, el propósito de la activación del sistema nervioso simpático era obvio desde el punto de vista de la evolución y la supervivencia. En el medio civilizado de la actualidad, el valor de supervivencia de la activación fisiológica ha cambiado.
El sistema nervioso parasimpático contrarresta los mecanismos activadores del sistema nervioso simpático y restablece la homeostasis, o equilibrio. Sentimos que se apacigua y se normaliza nuestro organismo. Entre los efectos parasimpáticos que percibimos se cuentan: disminución de los ritmos cardiaco y respiratorio, mejoría de la circulación de pies y manos, mejoría de la digestión, y disminución de la tensión muscular. Estos son los mismos efectos que se obtienen mediante la práctica de la relajación, la meditación y la visualización. Si lo hacemos bien, es aumentar la vitalidad, psíquica, física y espiritual, y favorecer la posibilidad del equilibrio emocional.
El carácter vital de la respiración está dado por el siguiente hecho: podemos vivir durante semanas sin alimentos sólidos; sin líquidos durante días, pero bastan unos minutos sin oxígeno para hacernos perder la vida. Tal la importancia básica de la respiración.
Todos los procesos de la vida están relacionados a procesos de oxidación y reducción. Cada célula de nuestro cuerpo depende de la sangre para su provisión de oxígeno. La cantidad de oxígeno en la sangre que circula por las arterias, determina la vitalidad y la salud de esas células, ya que esas condiciones dependen del aporte de oxígeno a través de la sangre. Si la respiración es defectuosa, no se oxigena bien la sangre. El proceso respiratorio, por otro lado, también estimula los procesos eléctricos de cada una de las células.
En ese sentido, puede decirse que el verdadero órgano de la respiración no es otro que la sangre. Y los pulmones no pasan de ser el lugar donde ésta se lleva a cabo.
El aporte de oxígeno es sólo un aspecto de la función respiratoria, la que abarca también la expulsión del anhídrido carbónico. Las células no disponen de ningún otro medio para desembarazarse de los restos que producen, fuera del de arrojarlos a la sangre: la purificación tiene lugar especialmente en los pulmones. Además, en los pulmones mal ventilados, innumerables gérmenes pueden desarrollarse en la oscuridad tibia y húmeda que les es favorable.
La buena respiración también activa el sistema linfático, componente clave de nuestro organismo, ya que es la vía de eliminación de las toxinas, y por lo tanto, parte de nuestro sistema inmunológico.
Todas las células están rodeadas de linfa, un líquido cuyo volumen, en nuestro organismo, es cuatro veces mayor que el de la sangre. Pero mientras ésta es bombeada por el corazón, la linfa sólo es impulsada por la actividad muscular y por la respiración.
Los ejercicios de yoga, que dan el valor 1 a la inspiración y 2 a la expiración, se ve fundamentada entonces por lo siguiente: la expiración es el doble de la inspiración, porque en ese lapso se produce el drenaje linfático, o en otras palabras, se desintoxica el organismo. La retención es para oxigenar lo más posible la sangre y activar el sistema linfático. La RESPIRACION COMPLETA, es decir, la buena respiración de la que hemos hablado y pasaremos a explicar, y cuyo primer movimiento diafragmático es muy fuerte, produce un efecto de succión en el sistema circulatorio, beneficiando también a todo el sistema digestivo.
Llamamos Respuesta de Relajación a cualquier ejercicio o práctica consciente que actúe como una forma natural de contrarrestar la actividad excesiva del sistema nervioso simpático relacionada con la reacción de lucha o huida. Esto significa que la Respuesta de Relajación puede ser útil para aliviar otras enfermedades en que la actividad excesiva del sistema nervioso simpático es un factor importante en su desarrollo o un efecto indeseable que la acompaña. Pero el interés mayor de la Respuesta de Relajación en relación con la hipertensión reside en sus aspectos preventivos.
Nuestra sociedad occidental sólo se orienta en la dirección del empleo de la reacción de lucha o huida. A diferencia de la reacción de lucha o huida, que es provocada repetidas veces como respuesta a nuestras difíciles situaciones cotidianas y se la alcanza sin esfuerzo consciente, la Respuesta de Relajación sólo puede ser provocada si se realiza un trabajo consciente.
Nuestra sociedad ha prestado muy poca atención a la importancia de la relajación. Sin embargo, en estos tiempos nos es muy necesaria la Respuesta de Relajación, porque nuestro mundo cambia a un ritmo constantemente creciente.

Artículo preparado por el Licenciado Marcelo Bivort

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