Buscando apoyo

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sábado, 9 de mayo de 2009

Síntomas: Comentarios a la definición

Distorsión en la forma en la que se percibe la forma o el peso del cuerpo

* Autoevaluación constante con la presencia excesiva de pensamientos referentes al peso o la forma corporal o negar que se tiene un peso corporal bajo.
* En mujeres con períodos menstruales que no han pasado a la etapa de la menopausia, la ausencia de al menos tres ciclos menstruales consecutivos (amenorrea).
* Otros desórdenes alimenticios relacionados

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Si bien es cierto que algunos de estos síntomas estan presentes, quiero aclarar también varias cosas al respecto: El peso comienza a convertirse en un motivo de angustia, al ver que se va disminuyendo tan rápidamente. Conozco un caso de un adolescente que fué inducido a la anorexia por su propia madre, obesa, y el chico también lo estaba. Era tal la restricción que ella le impuso al niño desde los 15 años, le inscribió en un gimnasio y estaba vigilante que hiciera las extenuantes jornadas, el padre le increpaba su estado físico, y ante esta situación, le enseñaron a odiar su cuerpo, su aspecto, su autoestima fué apabullada con constantes palabras y acciones de rechazo. Este niño simplemente no comía, y cumplia con las condiciones de un anorexico, pero como era HOMBRE, no fue diagnosticado oportunamente. Todos le felicitaban por la pérdida de peso, y comenzó a sentirse "aceptado" por sus padres, al darles lo que ellos deseaban: un hijo DELGADO, ya que ninguno de ellos, podía aceptarse tal como eran: dos personas obsesas y transfirieron a su hijo, su propio rechazo, además las constantes discusiones entre ellos, al ser divorciados, él era el motivo de las peleas, por lo tanto, si cumplía con lo que ambos esperaban de él, esas confrontaciones terminarían.

Cuando el niño se desmayó en el colegio y fué remitido de urgencias a un hospital, y los médicos vieron las características de su comportamiento, le recluyeron en un lugar de prestigio, muy severo y muy costoso. El resultado, a los tres meses, no solamente continuaba siendo anoréxico, sino que pasó a la bulimia y a ser dependiente de los fármacos recetados.

Para ese entonces, unos 6 años atrás, yo ya estaba en tratamiento, me había divorciado y estaba bastante recuperada, pero mi terapia era diferente, era con una psicóloga que se quedaba en promedio dos horas diarias conmigo.

A la madre le dijimos en varias ocasiones que no era el sistema adecuado, y que ellos eran los responsables. Finalmente, el niño va y viene de las crísis anoréxicas o bulímicas y está bien mientras tenga los medicamentos en forma permanente. Es este un resultado ideal? Para mí, NO. Fue cambiar un problema por tres. Como en los supermercados, pague 1 y lleve gratis 3. Y por ser varón, entonces no le creyeron tampoco.

En las mujeres, hay otro agravante. Cuando son niñas, no hay ciclo menstrual, entonces no analizan este aspecto y también descartan estas evaluaciones si son adolescente, la respuesta frecuente, es que "ya se irá estabilizando porque apenas está en desarrollo..."

Y los otros síntomas?: el miedo constante, el sueño, cansancio, los ataques de ansiedad, depresión, aislamiento voluntario, la pérdida de interés por las actividades sociales, los pensamientos negativos (y en ello sí estoy de acuerdo con estos diagnósticos), la baja autoestima, directamente relacionada no solamente al aspecto físico, sino como consecuencia de todas las circunstancias en que se está viviendo, y literalmente, es un camino al infierno.

La ausencia de sueño por uno, dos o tres días también aparece como un síntoma muy alarmente, cuando ya la enfermedad ha avanzado muchísimo. Yo recuerdo períodos de dormir una o dos horas cada dos o tres días, y despertarme completamente lavada en sudor, llorando, desesperada y sin saber ni siquiera en qué día estaba. Todo esto hizo que tuviera también afectado el equilibrio, no podía caminar en línea recta, ni hacer una caminata normal sin estar sosteniéndome de otra persona, o de barandas, o cualquier otra superficie que me permitiera asirme. Tenía visión borrosa, o veía doble; sufría de lapsus mentales, aún hoy exísten épocas que no recuerdo ni tengo certeza de las fechas de otras; sufría de temblores, escalofríos, la piel se me caía por trozos, muy seca, el cabello se caía a manotadas, el tono generalizado, era muy amarillo, casi verdoso. Muchos otros aspectos cambiaron también. Pero ninguno de estos síntomas, le daban a mi doctora de entonces, una razón para pensar que pudiera estar sufriendo de anorexia, sino que todo era centrado como problemas de gastrítis y cólon irritable.

Los vómitos, que eran frecuentes, pero no provocados, obedecían a la presión emocional a la que estaba sometida, así que si no comía, era mas fácil evitar que se presentaran en las noches o en los fines de semana, donde la tensión en casa era extrema.

De nuevo concluyo, a algunos médicos les falta mirar toda la situación del paciente, síntomas evidentes y ocultos, para realizar un diagnóstico más certero de estos casos.

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